Cuenta con una población de 78.543 habitantes (INE 2013) aunque se calcula que su población flotante se encuentra en torno a las 100.000-120.000 personas, por lo que se trata de la séptima ciudad más poblada y una de las más importantes de la comunidad autónoma, debido también a su ubicación próxima a los lindes de las provincias de Valencia y Alicante. Gandía es uno de los principales destinos turísticos españoles, por lo que en verano la ciudad triplica su población hasta llegar a los 320.000 habitantes.
Los distritos según el ayuntamiento de Gandía son once, y según su nombre en valenciano son: Beniopa, Benipeixcar, Centre Històric, Corea, Raval, Santa Anna, Marxuquera, Roís de Corella-Hospital i Adjacents, Grau-Venècia-Rafalcaïd, Plaça El·líptica-República Argentina y Platja 1
Hasta tiempos bastante avanzados del Paleolítico superior no existen en el territorio que hoy constituye el término municipal de Gandía vestigios de una ocupación humana, pero ya en esta etapa, durante el Gravetiense final, el hombre de Cro-Magnon se asienta en la Cueva del Parpalló, cueva que será habitada durante varios miles de años, hasta casi el final del Magdaleniense.
En contraste con la riqueza de yacimientos paleolíticos, neolíticos y eneolíticos, está la escasez de restos de la Edad de Bronce y la poca representatividad de los de épocas ibérica y romana.
Está comprobada la ocupación del cerro del Castillo de San Juan en la época ibérica, seguramente a partir del siglo IV a. C., pues aunque las construcciones medievales hayan hecho desaparecer todo vestigio de las edificaciones del poblado, se han podido recoger cerámicas ibéricas y fragmentos de vasos áticos de figuras rojas y de barniz negro que sólo a un establecimiento de la fecha y cultura indicadas pueden pertenecer. También se han recogido en lugares no localizados monedas ibéricas.
El origen de la Gandía actual se remonta de manera cierta a la época musulmana (¿Candia? ver Mare Nostrum-B.Ibáñez), y la primera mención documentada cristiana, de 1249, figura en el "Llibre del Repartiment de Valencia" de Jaime I de Aragón quien hizo donación de la villa a su hijo el infante Pedro. En 1323 Jaime II el Justo concedió a su hijo, el infante Pedro de Aragón y de Anjou, el señorío de la villa.
En 1485 el Ducado de Gandía pasó a la casa de Borja. La ciudad medieval, de carácter feudal, que tras la muerte del último duque de sangre real había vuelto a la Corona, se convirtió en señorial a partir de 1494, en el que Juan de Borja y Cattanei, el segundo duque de Borja, establece allí una pequeña pero fastuosa corte.
A Juan le sucedió su hijo mayor Francisco (1543-1551), que había nacido en 1510, y que renunció a sus títulos y bienes a favor de su hijo Carlos en 1551 para ordenarse y entrar en la Compañía de Jesús.
Con el triunfo de los Borbones se restableció todo menos la vida política, pues los duques apenas hacían alguna breve visita a su palacio. En 1740 moría en Madrid el último Borja y Centelles, y el ducado pasó a su sobrino el conde-duque de Benavente; ocho años después heredaría la hija de éste, casada con el duque de Osuna. Con Carlos III se renueva la vida económica, y Gandía inicia una época próspera de industrialización.
En el siglo XIX la seda atravesó dos grandes crisis debidas una a la epidemia que acabó con casi todo el gusano de seda a mediados del siglo, y otra a la competencia extranjera. El ferrocarril, símbolo de la expansión decimonónica llegó con las líneas de vía estrecha Tren Alcoy Gandía y Puerto y con el enlace entre Denia y Carcagente. En la división provincial de 1822 fue adscrita a la Provincia de Játiva y en la la división de 1833 a la de Alicante, pasando definitivamente a Valencia en 1836.
Durante la guerra civil su población sufrió múltiples bombardeos por parte de la aviación italiana de Mussolini.
En los años 1960, y debido al gran crecimiento urbano de la ciudad, el municipio de Gandía anexionó a los hasta entonces municipios independientes de Beniopa y Benipeixcar
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